Cursos

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Por lo demás, detesto todo aquello que me instruye sin vivificarme o aumentar mi actividad inmediatamente. Goethe

 Para instaurar el reino de la paz no es necesario destruir todo y dar inicio a un mundo completamente nuevo; basta empujar sólo un poquito esta taza o este arbusto o aquella piedra, y así con todas las cosas. Pero este poquito es tan difìcil de realizar y su medida tan difìcil de encontrar que, por lo que respecta al mundo, los hombres no pueden hacerlo y por eso es necesario que llegue el Mesías. Ernst Bloch

Transcripción de la parábola que le contó Walter Benjamin, que la había escuchado de G. Scholem

Este año enfocaremos la problemática del tiempo a partir de una serie de textos clave. Hoy, que vivimos atrapados en un presente perpetuo, en que la experiencia del tiempo ha devenido la de un “presente sin presencia”, nos preguntamos cómo encarar una relación con nuestro pasado y con algún futuro.

Veremos los conceptos de experiencia en Walter Benjamin, y cómo su perspectiva de la historia libera a la temporalidad de su captura en un tiempo homogéneo, vacío y lineal. Benjamin extrae del pasado la potencia revolucionaria, una fuerza mesiánica que fractura el tiempo y hace saltar el continuum de la historia. Justo ahora que tanto lo necesitamos. Y si la economía de la deuda es la condición de la vida en la sociedad neoliberal, nos volveremos, con Lazzarato, a la Genealogía de la moral, para develar los mecanismos de dominación cuyo fundamento es según Nietzsche la relación acreedor-deudor.

Propongo una experiencia más cercana a un taller de pensamiento que a una clase magistral. Se trata de pensar con otros en voz alta. Acercarnos a los textos sin miedo a tropezar con lo que no se comprende, propiciar esa pausa que interrumpe el entendimiento, en contacto con un pensamiento no digerido por explicaciones.

Si, como decía Rodolfo Walsh, el ideal es que un texto no sólo sea leído sino que actúe, entonces nos detendremos a mirar lo que nace, sin saber qué es, sin entenderlo inmediatamente, y así disponernos a desplazar apenas esta taza, esa idea, aquel arbusto (… para no sentarnos a esperar la llegada del Mesías).

Leeremos de Walter Benjamin: “El narrador”, “Algunos temas sobre Baudelaire”, “Tesis sobre el concepto de historia”; de Reinhart Koselleck el último capítulo de Futuro pasado: “´Espacio de experiencia´ y ´Horizonte de expectativa´”; de Mauricio Lazzarato: La fábrica del hombre endeudado; de Friedrich Nietzsche, Genealogía de la moral, capítulo II; y de Paul Virilio: Velocidad y política.

Seminario de filosofía por Laura Klein, 2009

Durante más de veinte siglos la humanidad se ha sentido atraída, interpelada, por uno de los textos bíblicos más ricos y desconcertantes: el libro de Job. Un hombre encara a Dios y batalla contra los hombres que se proponen ser abogados de la divinidad. En vez de un dios cruel pero viviente, éstos le ofrecen un dios sensato y racional, una deidad a quien Job no percibe ni en su propia existencia ni en el mundo, y que no puede hallarse en parte alguna, salvo en el dominio de la lógica. Es el dominio de la lógica el que queda cuestionado en este libro, poniendo de manifiesto que la relación entre causas y efectos es una construcción moral que tranquiliza a la sociedad, y condenando al desgraciado, también deja aún más solo al Dios cuyos designios pretende conocer.

Por qué sufren los que sufren, por qué enfermedad y muerte invaden la casa de un justo, por qué no son atormentados los canallas, por qué el cielo no responde, por qué la culpa persigue las llagas señalando un “algo habrás hecho” en el origen, por qué la fe necesita pruebas, por qué necesita tambalear la fe que no renuncia.
La obstinación de Job en no entender y querer entender se corresponde con la obstinada persistencia con que este libro sigue, a largo de los siglos, provocando lecturas que encuentran en Job una voz en el atolladero. Job es un creyente perplejo, es un optimista exasperado, es un hombre desgarrado por una pregunta que se cierra sobre sí misma.

Pide a Dios que lo salve de la ira de Dios, que lo ponga fuera de su alcance hasta que se haya aplacado su enojo. Como apela a Dios contra Dios, y no hay entre ellos ningún árbitro, todos los intentos para cerrar la grieta que se ha producido en el mundo de Job nos muestran que se trata de una división ocurrida en el corazón del mundo.

Se trata de un seminario de lectura e interpretación de la Biblia, que se inscribe en un programa más amplio que se pregunta acerca de los modos en que ha sido leído el texto bíblico en distintas épocas, y qué nos dicen esas lecturas de la nuestra. En este caso, será acompañado por las interpretaciones de San Agustín, Kierkegaard, Buber, Chesterton, Jung, Toni Negri, y otros.

Entrevista relacionada: Soy una creyente mal acostumbrada / Las 12

Seminario de filosofía por Laura Klein, 2016

En una época orgullosa de que el Otro se haya convertido en un problema a considerar, en una cultura que se precia de postular el “respeto por el diferente” como ideal ético, escuchar que es imposible comprender lo Otro nos enfrenta con que su irrupción es siempre una intrusión violenta.

En este seminario abordaremos fenómenos de encuentro/desencuentro con lo otro a través de diversas experiencias: viajes, lecturas y conceptos a que nos invitan estos pensadores:

Susan Sontag, Viaje a Hanoi: cómo la expectativa frustrada deviene condición para un encuentro vital con lo Otro.
Tzvetan Todorov, La conquista de América: cómo es posible absorber lo Otro en lo Mismo, asimilándolo a lo conocido y evitando la incomodidad.

Laura Bohannan, Shakespeare en la selva: cómo hacer fracasar el Universal.

Emmanuel Levinas, Totalidad e infinito: el concepto de Rostro o la ética como inadecuación entre el otro y la imagen (o la idea) que tenemos de él.

Seminario de filosofía por Laura Klein, 2015

Desde que Aristóteles, tal vez inspirado en el sentido común, intentó explicar el cambio a través de los conceptos de potencia y acto, nos parece natural y razonable suponer que, para que algo sea real, primero tiene que haber sido posible. O sea: haber estado en ciernes, como semilla o esbozo de lo que vendrá. El prototipo de la bellota y el roble (devenga o se interrumpa la aparición del árbol).

Nuestra vida cotidiana está atravesada por este prejuicio de lo posible como antesala de lo real. Y esta idea implica también un modo de concebir el tiempo: la potencia acompañaría al acto como el momento previo al momento presente. Que todo está dado, que todo está escrito, que todo está creado –que sólo falta que se revele, que se despliegue, que se ponga en marcha lo que tenía que ser. Esta idea, que constituye el eje pedagógico de religiones y sistemas filosóficos, es contra la cual se levanta el pensamiento de Bergson.

Susan Sontag se encuentra en Hanoi, Vietnam del Norte, invitada por su militancia en contra de la guerra sostenida por el gobierno de su país, y se encuentra incómoda. Su extrañeza frente al Vietnam concreto -que no es en absoluto el que esperaba- no la lleva a la desilusión sino al pensamiento. Un espacio de libertad, como si en lo denso más cerrado se abriera un pequeño espacio habitable, escurridizo a las definiciones, en el que se pone en cuestión qué es lo otro.

Así, estos choques de distinto orden entre expectativa y realidad, proyecto y resultado, nos muestran en un puente a Sontag y a Bergson enfrentando el yacimiento de esos supuestos y prejuicios, con ánimo de afectar nuestros modos de conocer y de percibir.

En relación a los textos El pensamiento y lo moviente de Henri Bergson y Viaje a Hanoi de Susan Sontag, se trabajarán también algunos capítulos de Contra el método de Paul  Feyerabend, y de Potencias del tiempo de David Lapoujade, y fragmentos de Bruno Bettelheim, Thomas Bernhardt, Osvaldo Lamborghini, Jacobo Timmerman y Elie Wiesel.

Seminario anual por Laura Klein, 2014

¿Qué sabemos de Descartes? Que es el fundador del método científico, de la filosofía moderna y del racionalismo. Que fue el ‘autor’ de un yo monolítico –precisamente el ‘yo cartesiano’ –que confía en su poder de discernir, con claridad y distinción, lo verdadero de lo falso, lo cierto de lo incierto, lo evidente de lo dudoso. Que puso a Dios como garantía del conocimiento y como escudo frente a la Fe. Y que separó inexorablemente el alma del cuerpo, haciendo de éste último una mera máquina.

Y una tarde cualquiera, frente a la estufa, leyendo el Discurso del método o las Meditaciones metafísicas, uno se va encontrando con que el texto dice otra cosa que lo que esperaba.

Uno se encuentra con que esas ideas compartidas, consensuadas por admiradores y detractores, recibidas a través de vías diversas y legitimadas tanto desde la filosofía como desde la ciencia, no están en el texto o no de esa manera.

Uno se encuentra con que Descartes dice y hace otra cosa.
Porque a contrapelo de las interpretaciones que dominan el campo del pensamiento, Descartes, tal como puede seguirse en sus propios textos, avanza a través de la invención más que de un método. Un genio maligno que se complace en hacernos errar, un dios que engaña a la razón, una razón confundida por el sueño, un sueño que no se confunde con la locura. Como el mito en Platón, las ficciones en Descartes no ocupan un lugar marginal ni didáctico, sino que forman parte de una intriga desconocida y que nos concierne de modo más íntimo del que suponemos.

Nos acompañarán en esta lectura las interpretaciones de Nietzsche y de Levinas, la lectura de Sartre, la polémica entre Foucault y Derrida, el Tratado contra el método de Feyerabend, las inflexiones de Marcelo Abadi y el texto de Paul Valéry -Monsieur Teste- que transforma y realza el cogito cartesiano.

Lecturas del Génesis

Seminario quincenal por Laura Klein, 2013

Que el mundo se hizo en siete días, que primero fue la luz, que Adán fue amasado con barro, que Eva salió de su costilla, que había un árbol del que no debíamos comer y por eso fuimos expulsados del paraíso, que Caín mató a su hermano, que hubo un diluvio universal y Noé se salvó en el arca, y que algo de la Torre de Babel tuvo que ver con la confusión de las lenguas. Estos son los relatos más divulgados de la Biblia, conocidos incluso por quienes nunca la leyeron.

Los once primeros capítulos del Génesis, que narran desde la Creación hasta la Torre de Babel, arman una trama en donde todos quedamos anudados, historias que nos contaron, que escuchamos y que de alguna manera nos orientan, aunque sea para cuestionarlas. Un cuento que se sobreimpuso a un texto que, leído atentamente, muestra cada uno de los elementos de la historia y ninguna de las relaciones que los ligan.

Y es que estas historias, tal como las encontramos en la Biblia, están, para un lector moderno, llenas de huecos. Las explicaciones, los nexos causales, vinieron después. Mencionemos sólo algunas: que el pecado original es una culpa sexual; que trajo como consecuencia la expulsión del paraíso; que esfuerzo y dolor -ganar el pan con el sudor de la frente, parir con dolor- son productos de un castigo; que la prohibición genera deseo y que el paraíso está perdido para siempre.

La distancia –tantas veces abismal- que media entre el texto del Antiguo Testamento y las interpretaciones que éste ha suscitado produce una riqueza de perspectivas que llama siempre a una nueva versión. Durante siglos, distintos dogmas y tradiciones amasaron pacientemente las narraciones que, amalgamadas a la manera del relato del sueño, han llegado hasta nosotros. No sólo a través de los usos de la religión y de la moral, sino también de las reelaboraciones de filósofos, lingüistas, escritores y artistas.

Este seminario propone una serie de lecturas simultáneas, cruzadas. Por un lado, quiere recuperar las inconsistencias, las contradicciones, los huecos que pueblan el Génesis. Por otro, mostrar los diversos estratos de interpretaciones a que fue sometido, desde los escritos talmúdicos y las lecturas de la teología cristiana hasta Kant y Kierkegaard. Y dado que este texto no se nos presentará nunca liberado de las versiones que lo cubren, se trata de una aventura arqueológica que desarme capa por capa las sucesivas construcciones. Entonces esta lectura del pasado nos remite a una lectura del presente, porque una lectura literal, poética y filosófica del Antiguo Testamento implica realizar una lectura crítica de la modernidad.

En el marco de este seminario de lectura e interpretación que se pregunta acerca de los modos en que ha sido leído el texto bíblico en distintas épocas (y qué nos dicen esas lecturas de la nuestra), este año trabajaremos las dos creaciones del Génesis, otros mitos de la creación y el concepto de creación según distintos pensadores y artistas como Parménides, Platón, San Agustín, Henri Bergson, Paul Klee, Maurice Blanchot y Gilles Deleuze.

Cinco lecturas de Edipo

Seminario de filosofía por Laura Klein, 2012

«En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento». Así comienza Nietzsche su texto «Sobre verdad y mentira en sentido extramoral» de 1873. Con esta fábula pone en suspenso el conocimiento como instinto inscripto en la esencia de la naturaleza humana, poniendo en duda, más que el valor de la verdad, la inclinación humana por la misma.

Foucault toma este texto de Nietzsche como punto de partida para su pesquisa sobre qué prácticas sociales han producido qué sujetos y qué formas de verdad. Comenzando por Edipo de Sófocles, su investigación devuelve al conocimiento su carácter detectivesco, forzado, contingente: producto de la invención y de ningún modo inscripto en nuestra condición humana.

Freud saca a Edipo de su lugar y su poder en la tragedia, para colocarlo en el centro de la organización psíquica. Deleuze y Guattari hacen una poderosa lectura crítica de esta lectura freudiana, semillero de nuevas lecturas de la tragedia de Sófocles. De Quincey vio otro enigma en el enigma resuelto por Edipo y persiguió a la Esfinge. Y J. J. Goux ve en Edipo la figura prototípica del filósofo que rechaza los enigmas sagrados para instaurar la perspectiva del ser humano y del yo, y encuentra en las anomalías de este mito el rastro hacia el sujeto democrático y su intrínseca racionalidad.

Edipo quiere saber la verdad, pero no cualquiera ni por amor a la verdad. Para Nietzsche la verdad es una serie de metáforas, para Sófocles una irónica confluencia de la investigación con el destino. Hay algo que sigue inquietándonos en esta historia que navega, entre la inocencia y la culpa, en la cultura de Occidente.

Toda lectura, fuerte o débil, es una “mala lectura”, dijo Harold Bloom; las fuertes no pretenden ser genuinas, producen otras interpretaciones. Estos malosentendidos son la materia con las que el animal humano inventa el conocimiento.

Nuestra lectura se abrirá camino a través de los siguientes textos:
Nietzsche: Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y fragmentos de La gaya ciencia, de La genealogía de la moral y de El crepúsculo de los ídolos; Sófocles: Edipo rey; Auerbach: “La cicatriz de Ulises”, en Mimesis; Foucault: La verdad y las formas jurídicas; Ferioli Seragopian: La captura en Edipo, De Quincey: La esfinge tebana; J. J. Goux: Edipo filósofo.

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Elogio de Zenón según Bergson, Borges y Deleuze

Seminario de filosofía por Laura Klein, 2011

Desde hace dos mil quinientos años la perpetua carrera entre Aquiles y la tortuga ha ocupado y desesperado a filósofos y escritores de lo más diversos: desde Aristóteles hasta Deleuze, pasando por Descartes, Hobbes, Kant, Lewis Carroll, Bergson, Bertrand Russell, William James, Stuart Mill, Whitehead, Borges y Georg Cantor, el pensamiento de Zenón ha sido un desafío y una tentación.

Aristóteles lo refutó por primera vez, y desde allí la cosa no paró.
Lewis Carroll describió cómo, después de alcanzarla, Aquiles es torturado por la tortuga indefinidamente y con el mayor rigor lógico.

Bertrand Russell explicó dónde estaba la falacia pero tuvo que reducir tipos y clases de conjuntos para continuar.

Bergson encontró en las aporías de Zenón el primigenio repudio de la filosofía por el devenir y vio ahí la matriz de nuestro modo de conocer que, como el mecanismo cinematográfico, reconstruye el movimiento a partir de una sucesión de quietudes.

Deleuze vio en las paradojas la pasión del pensamiento, la alegría por lo que sólo puede pensarse, lo que sólo en el lenguaje existe.

Después de haber socavado sutilmente el tranquilo universo de su niñez, las paradojas de Zenón llevaron a Borges a crear para sus lectores como experiencia el concepto corruptor de todos los conceptos: el infinito.
Entonces, las paradojas de Zenón ¿denuncian lo limitado del pensamiento o festejan lo ilimitado de su poder?

Este seminario invita a una lectura reflexiva y dialógica de las aporías de Zenón de Elea, de las obras que se enfrentaron a ellas a lo largo de los siglos, y de las conexiones que abre en distintos planos.

El tiempo en la filosofía: textos de resistencia

Seminario de filosofía por Laura Klein, 2010

Desde los comienzos de la filosofía la cuestión del tiempo ha puesto al pensamiento contra las cuerdas. Todas y cada una de las concepciones del tiempo nos ponen de algún modo en problemas: o un poco apresados en la línea recta, o demasiado despiertos, o tan sumergidos en la cuenta regresiva como en un eterno retardo. En cada época es preciso arrancar a la generalización de la experiencia su fuerza activa, su caprichosa, arbitraria, imprevisible, potencia efectiva.

Las preocupaciones sobre el tiempo son luchas por la sobrevivencia, por éste o por aquel mundo. Nos enfrentan a una diversidad no sólo conceptual sino de organizaciones sociales de la vida y de experiencias, muchas veces antagónicas o incluso incompatibles, universos para habitar a que los textos de filósofos, poetas y narradores nos convocan. Y entonces Zenón, Heráclito, Platón, Aristóteles, San Agustín, Descartes, Kant, Nietzsche, Bergson, Merleau-Ponty, Freud, Heidegger.

Este seminario va a acercarse a muchas de estas concepciones sobre el tiempo a través de algunos textos clave. La evolución creadora de Henri Bergson, El ocaso de los ídolos de Friedrich Nietzsche, Tesis de filosofía de la historia de Walter Benjamin, Kant y el tiempo de Gilles Deleuze, Historia de la eternidad de Jorge Luis Borges, Este tiempo que no pasa de J.B. Pontalis, abren la posibilidad de una experiencia donde el presente no sea el mero efecto de un pasado irreversible, terminado, ni el futuro un presente extendido indefinidamente hacia adelante.

Seminario de Filosofía por Laura Klein, 2009

* La memoria de la promesa y el poder del olvido.
“Es absolutamente imposible vivir sin olvidar… Hay un grado de insomnio, de rumia, de sentido histórico, que perjudica al ser vivo y termina por anonadarle, ya se trate de un hombre, de un pueblo o de una cultura”.
* La tipología del resentimiento bajo el imperio de la historia como ciencia.
“El crítico sin angustia, el anticuario sin piedad, el que conoce lo sublime sin poder realizarlo: he aquí plantas que se han hecho extranjeras en su suelo nativo y que, a causa de ello, han degenerado y se han convertido en cizaña”.
* El comediante del ideal y la idolatría de los hechos.
“La palabra del pasado es siempre palabra de oráculo. No podréis entenderla si no sois los constructores del porvenir y los intérpretes del presente”.
* Pesimistas prácticos, conciencia irónica.
“Extasiándose, como si se tratase de un milagro, ante el enorme camino ya recorrido por el hombre, la mirada vacila cuando contempla este otro milagro aún más sorprendente: el hombre moderno mismo, capaz de abarcar este camino de una sola ojeada… Basta que compares la grandeza de lo que sabes con la mezquindad de lo que puedes”.
* La interpretación como campo de batalla que opera sobre el sueño del tiempo.
“Obrar de una manera inactual, es decir, contraria a los tiempos, y por esto mismo, sobre los tiempos y a favor, así lo espero, de un tiempo futuro”.

Este seminario sobre Nietzsche toma como punto de partida un “texto menor”, de donde han sido extraídas las citas que abren este programa. Ventajas e inconvenientes del estudio de la historia para la vida es un texto atípico dentro del corpus filosófico del hombre que hizo estallar la filosofía. Atentos a ese para la vida del título del libro, esta incursión cobra todo su sentido.

“Yo trato de interpretar como un mal, como una enfermedad y un vicio, algo de lo que nuestra época está orgullosa con justo título: su cultura histórica”. Nietzsche piensa a contrapelo de los valores más preciados de su época, y de la nuestra. Lo leeremos en diálogo con otros textos:

De Nietzsche: Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, La genealogía de la moral, Más allá del bien y del mal y El ocaso de los dioses.

De Walter Benjamin, Tesis de filosofía de la historia; de Paul Veyne, ¿Creyeron los griegos en sus mitos?; de Jorge Luis Borges, Funes, el memorioso; de Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, de Gilles Deleuze, Nietzsche y la filosofía, de Yosef H. Yerushalmi, Reflexiones sobre el olvido; de Nicole Loraux, De la amnistía y su contrario; de Paul Ricoeur, La lectura del tiempo pasado: memoria y olvido; de Maurice Blanchot, Nietzsche y la escritura fragmentaria.

Seminario de Filosofía por Laura Klein, 2008

-Yo me había convertido en un gran interrogante para mí mismo.

– Pero, ¿qué es este yo mismo? Si quisiera hablar de un primer instante, designarlo mediante una expresión primera, mi respuesta sería ésta: es lo que a la vez es lo más abstracto y lo más concreto -es la libertad.

– En lo que a mí respecta, siempre que penetro más íntimamente en lo que llamo mí mismo tropiezo en todo momento con una u otra percepción particular, sea de calor o de frío, de luz o de sombra, de amor o de odio, de dolor o placer… Nunca puedo atraparme a mí mismo en ningún caso sin una percepción… Y si todas mis percepciones particulares fueran suprimidas y ya no pudiese pensar, sentir, ver, amar u odiar, mi yo resultaría completamente aniquilado.

– Yo soy, yo existo: esto es cierto; pero ¿cuánto tiempo? … Excitaré aún más mi imaginación para ver si no soy algo más. Yo no soy esa reunión de miembros que se llama cuerpo humano, no soy un aire tenue y penetrante difundido por todos estos miembros; no soy un viento, un soplo, un vapor, ni nada de cuanto puedo figurar e imaginar.

– Constato que los franceses son tipos que creen en el yo. No por azar sólo su filosofía ha dicho ‘cogito’; el sujeto, el yo. Pienso en las diferencias de nacionalidades porque los ingleses son tipos que nunca han comprendido lo que quería decir Yo… No es que estuvieran en contra, pero para ellos el Yo es la noción más cómica, y se preguntan de dónde puede provenir una creencia semejante.

– Un pensamiento viene cuando «él» quiere, y no cuando «yo» quiero; de modo que es un falseamiento de la realidad efectiva decir: el sujeto «yo» es la condición del predicado «pienso»… ¿Por qué el mundo que nos concierne en algo -no iba a ser una ficción?

Memoria, identidad personal, alma, yo, sí mismo. Un hilo de montaje para un sujeto de experiencia. Ficciones. Pistas y huellas del proceso por el cual deviene eso que hace que alguien diga yo. La pregunta por la continuidad no se contesta con la historia. Hume, Nietzsche, Descartes, Spinoza, Borges, Merleau-Ponty, siguen esta intriga. «La memoria crea antes que el conocimiento recuerde».

Benjamin y Bataille persiguen esa pausa, esa pasión. Lo podemos leer en la máquina de borrar recuerdos de Boris Vian, en «este tiempo que no pasa» de Pontalis, en las conversiones de Kafka, en el escozor de un plan que no está dado en lo que da. Críticas y defensas de las distintas teorías o ideas del yo son desafios menores frente a la celosa multiplicidad de puntos de vista, los mundos para habitar a que los textos de filósofos, poetas y narradores nos convocan.

Seminario de filosofía por Laura Klein, 2007

– Yo os haré mi pueblo, y seré para vosotros, Dios (Exodo, 6:7)
– No habrá para ti otros dioses delante de mí… No te harás escultura ni imagen alguna… porque yo Yahveh, tu dios, soy un dios celoso (Exodo, 20: 3/5)

Las primeras exigencias del Decálogo no hablan de moral. La versión moderna y mediática ha hecho de los Diez Mandamientos un antecedente de los Derechos Humanos. Pero leyendo la Biblia, no encontramos esa coincidencia.

Una lectura literal y filosófica del Antiguo Testamento implica realizar una lectura crítica de la modernidad. En este encuentro con una historia viva podemos seguir el movimiento de la tradición llamada judeo-cristiana.

Las distancias significativas entre el original hebreo y las distintas traducciones nos permiten leer el recorrido con que han llegado hasta nosotros las dos concepciones que fundan el mundo occidental: la hebrea y la griega.

Otros puntos a tratar:

Las distintas formas de los nombres de Dios.

Deberes y prescripciones con los otros y con Yahveh: entre lo sagrado y lo moral.

El becerro de oro y la prostitución sagrada como inclinación al mal.
La ruptura de las Tablas de la Ley y la interpretación de Freud.

Trabajaremos con el Libro del Exodo, interpretaciones del Talmud y de la Cábala, y textos de Sigmund Freud, Gérard Haddad, Emmanuel Levinas, Harold Bloom, Jorge Luis Borges, Martin Buber, Elie Wiesel y Hannah Arendt.

Seminario de filosofía por Laura Klein, 2006

Las pasiones tristes: la esperanza, la indignación, la burla, la venganza, el odio. De Spinoza a Nietzsche.

El cuerpo y sus potencias: «No sabemos siquiera lo que puede un cuerpo» (Spinoza)

La conciencia y el pensamiento: «La experiencia enseña que los hombres creen ser libres sólo a causa de ser conscientes» (Spinoza)

La ilusión de la libertad: «Los hombres fueron imaginados libres para que pudieran ser juzgados y castigados, para que pudieran ser culpables» (Nietzsche)

Ética y angustia: «Y cuanto menos espíritu, menos angustia… En el desmayo de la angustia cae el individuo al suelo; pero precisamente por esto es ambas cosas, culpable e inocente» (Kierkegaard)

La tradición filosófica como dominación de los afectos. La conversión de la moral en ciencia.

Vamos a entrar en la Ética de Spinoza, en Más allá del bien y del mal de Nietzsche y en El concepto de la angustia de Kierkegaard.

También en las lecturas de Deleuze sobre Spinoza (En medio de Spinoza, Spinoza y el problema de la expresión) y en La fenomenología de la percepción de Merleau-Ponty.

Seminario quincenal por Laura Klein, 2005

Una lectura literal y filosófica del Antiguo Testamento implica realizar una lectura crítica de la modernidad. En este encuentro con una historia viva podemos seguir el movimiento de la tradición llamada judeo-cristiana. Las distintas traducciones y comentarios también nos permiten leer el recorrido con que han llegado hasta nosotros las concepciones que fundan el mundo occidental. En el caso de los libros proféticos, esto es particularmente sensible: están presentes a través de su continuidad con los Evangelios, pero también en la menos evidente fuerza con que sus palabras moldean nuestras pasiones.

La propuesta es entrar en la lectura del texto bíblico a través de ciertas direcciones:

* La relación entre Yahveh y su pueblo como matriz de la relación con el Otro. El adulterio como apostasía religiosa.

«Yahveh me dijo: ‘Ve otra vez, ama a una mujer que ama a otro y comete adulterio, como ama Yahveh a los hijos de Israel, mientras ellos se vuelven a otros dioses y gustan de las tortas de uva'» (Oseas 3:1)

* La figura del profeta: entre lo político y lo religioso. La reticencia a profetizar.
“La palabra de Yahveh ha sido para mí oprobio y befa cotidiana. –Yo decía ‘No volveré a recordarlo, ni hablaré más en su nombre. Pero había en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo trabajaba por ahogarlo, no podía’” (Jeremías 20:8/9)

* El surgimiento de la ética como una voz en el desierto. De las culpas heredadas a la responsabilidad individual. Del 4o Mandamiento (“…porque yo, Yahveh, tu dios, soy un Dios celoso, que castiga la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación” Exodo 20:5) a los profetas del exilio.
“Y vosotros decís: ‘¿por qué no carga el hijo con la culpa de su padre? Pero el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos mis preceptos y los ha puesto en práctica: vivirá sin duda. El que peque es quien morirá.” (Ezequiel 18:19/20)

* Irrupción de la voluntad individual en el sacrificio no ritual.
“No tenía apariencia ni presencia; le vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar… Y con todo, eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! …. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados.” (Isaías 53:2/5)

* Imágenes de la redención en el Antiguo Testamento.
“Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como el ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo … Habrá allí una senda y un camino, vía sacra se la llamará; no pasará el impuro por ella.” (Isaías 35:5/8)

* Demostración del monoteísmo: dioses inertes frente al dios vivo.
“A enorme precio han sido comprados esos dioses en los que no hay soplo de vida. Al no tener pies, son llevados a hombros, exhibiendo así los hombres su propia ignominia; y quedan también en vergüenza sus servidores, porque si aquellos llegan a caer en tierra, tienen que ser levantados por ellos. Si se les pone en pie, no pueden moverse por sí mismos; si se les tumba, no logran enderezarse solos: como a muertos se les presentan las ofrendas” (Baruc 6:24/6)

Seminario de filosofía por Laura Klein, Centro Cultural General San Martín, 2003

El hombre que medita es un animal depravado
Juan Jacobo Rousseau

* ¿En qué somos todos iguales? Del poder de matar al derecho a la vida.
«Si consideramos cuán frágil es la trama de nuestro cuerpo humano y cuán fácil resulta incluso para el más débil de los hombres matar al más fuerte, hay que concluir por tanto que todos los hombres son iguales por naturaleza» -Hobbes.
* La pregunta por la felicidad. «No es sin esfuerzo que hemos logrado volvernos tan desgraciados» -Rousseau.
* La política como teoría de las pasiones. El miedo en el origen del pacto social (Hobbes).
* Coerción y consenso. Las maldiciones como paradigma del poder de la palabra.
* La voluptuosidad de los “racionalistas”. La Razón dividida: entre el querer y el conocer. De Descartes a Kant, la preferencia es por el querer.
* La política como angustia. “La historia de la Libertad comienza con el Mal” -Kant.
* El Terror y la Gracia. A cargo de León Rozitschner.
* «Si existe Auschwitz, no puede existir Dios»: una antinomia de los vencidos que prolonga la lógica de los vencedores.
* El estado y la cosa. Hacia una filosofía maldita de lo político. A cargo de Eduardo Grüner.
* “A las vidas, las libertades y las tierras de los hombres, las incluyo dentro del nombre genérico de Propiedad” -Locke.
* El placer como problema teológico. Sexo y metafísica.
* El tiempo entre la memoria y la verdad. A cargo de Noé Jitrik.
* Los síntomas de la memoria. Reflexiones a partir de la obra «Ventajas e inconvenientes del conocimiento de la historia para la vida» de F. Nietzsche.
* Miedo, angustia y terror. De monstruos y de dioses. A cargo de Lucila Anesi.
* Teorías filosóficas de la risa.
* La guerra de los valores y el cuestionamiento de la teoría ética. “Si alguien pudiera escribir un libro de ética que realmente fuera un libro de ética, este libro destruiría, como una explosión, todos los demás libros del mundo” -Wittgenstein.
* Las utopías: liberación y totalitarismo. De La República de Platón a los Derechos Humanos.
* El mito de Babel en la filosofía moderna. Sobre el origen de la desigualdad y el de las lenguas.
* Filósofos perseguidos. Ya no sé si esta lengua es una madre.

Supervisión de escritura de trabajos teóricos (artículos, ensayos, tesis)

A cargo de Laura Klein

Cada texto a escribir tiene un desafío propio y plantea necesidades particulares. Por eso, los encuentros son personalizados y apuntan a abrir una lectura del texto a trabajar, buscando entre los hallazgos y las fallas de la escritura. Cuando hay un problema en la escritura, hay un problema en el pensamiento; la escritura chirria y el chirrido orienta y pide ser escuchado.

Escuchar lo escrito. Distinguir entre la repetición necesaria, la repetición innecesaria y la repetición por no poder decirlo nunca. Comprender las funciones y selección de las citas, el dónde y para qué de las mismas. Reconocer y atravesar el pudor creativo, que aparece con frecuencia ocultando lo que habría que jerarquizar. Ejercitar una construcción narrativa que siga la intriga de lo que tenemos para decir.

Escribir genera una distancia: entre el habla y el cuerpo, entre la concepción de la idea y su materialización en determinada forma, en determinado texto. Es difícil leerse a uno mismo; cuando uno sabe lo que quiere decir, no imagina que habiéndolo escrito no haya quedado dicho. Por un lado, una confianza ingenua en el lenguaje como herramienta de comunicación. Por el otro costado, desconocimiento de que hay cosas que sólo se pueden pensar en medio del acto de escribir.

Entonces, la propuesta es leer esa distancia y tender un puente entre la idea y la escritura. Abrir un espacio donde esa dificultad de leerse a uno mismo, lejos de hacer naufragar la idea en el texto, sea la ocasión para hacerla crecer y enriquecerla.

Propiciar estos modos de lectura no lineales implicará remover temores: el temor a no entender, el temor a no tener la formación necesaria, el temor a no haber agotado las lecturas sobre el tema. Por tanto, la modalidad de trabajo apunta a la lectura de lo que el texto dice y cómo lo dice, más acá de lo que pretende y orientado hacia lo que quiere decir.

Los encuentros son personalizados y en la frecuencia que requiera el texto a trabajar.