La vara y el río
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Me golpeo el rostro
con una vara de junco que partí en noviembre
una tarde sin sol.
El cuerpo no me acompaña. Pienso,
una vez más
en lo propio y en lo impropio.
El junco en mi mejilla suena sin vergüenza
a dolor prestado, a cosa acabada
entre golpe y golpe
una lancha pasa sobre mi cara.
Es el tiempo que me doy para saber si quiero vivir.
***
Mi cara sufre, no me acompaña
por más que permanezca
hay un espacio entre las sienes que no conoce.
Atempero el choque —mi cara no es un río.
Pienso, esta vez sin rencor
en cómo miento y en cuánto hemos ido juntas.
La vara es mía
la saqué de un río a la hora en que el sol clava
sus rayos en el agua mansa.
***
Yo quise hacerle una tumba y un río.
Pienso en el odio y en las cosas que le haría a su cara
si me acompañara otra vez.
Sí. Cada vez en el agua lo haría otra vez.
Veo la lancha pasando por mi junco derecho
el agua tiembla donde la he golpeado.
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Hilos Editora, Buenos Aires, 2025.

